lunes, 26 de abril de 2010

Étienne Cabet

(Dijon, Francia, 1788-Saint Louis, EE UU, 1856) Teórico socialista francés. Ejerció como profesor y como abogado y, ya desde muy joven, se interesó por los acontecimientos políticos del país. Fue carbonario y participó activamente en la revolución de 1830. Aceptó, posteriormente, la coronación de Luis Felipe, lo cual le permitió ser nombrado procurador general de la isla de Córcega. A pesar de sus opiniones políticas, de marcado carácter progresista y a menudo muy críticas con el sistema vigente, fue elegido diputado en 1831.

Más adelante, en 1834, fundó Le Populaire, periódico cuyas páginas utilizó para dar a conocer su ideario político. Ello le acarreó varios problemas con la justicia gala, que a la postre lo condenó. Para evitar la condena, buscó refugio en el Reino Unido, donde tuvo ocasión de conocer de primera mano las tesis de Owen. Éstas causaron en él una profunda impresión e influyeron en sus obras posteriores. Además de Owen, otra gran influencia en la obra de Cabet fue la de Tomás Moro, de quien recogió la preocupación por los más desfavorecidos.

En 1940 publicó Viaje a Icaria, novela que le reportó una merecida fama y en la que trazó las líneas generales de lo que debería ser una sociedad ideal. En todas sus obras, se mostró partidario de implantar un régimen económico basado en la colectivización de las fuerzas de producción. Asimismo, quiso implantar dicha sociedad ideal en Francia, pero al no conseguirlo se trasladó, junto a varios centenares de sus seguidores, a Estados Unidos.

En 1848 se instalaron en Texas, donde les llegó la noticia de que una comunidad mormona había abandonado la población de Nauvoo, en Illinois, y a ella se trasladaron con intención de fundar Icaria. Sin embargo, las divisiones internas entre los primeros fundadores y las nuevas generaciones motivaron que Cabet, junto a 180 seguidores, la abandonara y se dirigiera a Saint Louis, donde en 1856 fundó una nueva Icaria.

Pararelamente, también en Iowa y en California se fundaron nuevas comunidades socialistas, las cuales, junto con la de Nauvoo, se mantuvieron durante cerca de cincuenta años. No obstante, fueron perdiendo progresivamente el espíritu original y Cabet, muy desengañado, se suicidó.

Guilhem de Cabestanh

(nacido en el Rosellón, segunda mitad del s. XII) Trovador provenzal. Quizá participó en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), en el ejército de Pedro II de Aragón. De su obra sólo se conservan nueve canciones amorosas.

Mercedes de Carbonera Cabello

(Moquegua, 1845-Lima, 1909) Escritora peruana. Publicó artículos sobre el positivismo en la prensa peruana y escribió novelas y ensayos naturalistas, de contenido social e intención crítica: Sacrificio y recompensa (1886), Consecuencias (1890) y El conspirador (1892).

James Branch Cabell

(Richmond, 1879-1958) Novelista estadounidense de obras fantásticas ambientadas en un inexistente lugar medieval, muy conocido sobre todo por su novela Jurgen (1919). Creció en una distinguida familia de Virginia y se dedicó a escribir desde muy temprano, pero sólo en 1919, con la publicación de la mencionada Jurgen, y a causa de una polémica moral sobre el personaje que da título a la obra, comenzó su popularidad.

Creador de un país imaginario, Poictesme, sus novelas han sido catalogadas por la crítica como "fantasías de calidad", y se le compara a autores como J.R. Tolkien. Dichas historias están escritas con un humor refinado, espíritu imaginativo transgresor, referencias cultas, contextos mitológicos apócrifos y simbología sexual. En la serie destacan las novelas The Cram of de Jest: A Comedy of Evasions (1917), The High Place: A Comedy of Disenchantment (1923), The Silver Stallion: A Comedy of Redemption (1926).

A lo largo de su obra atacó a las instituciones ortodoxas norteamericanas. Se le deben además volúmenes de carácter autobiográfico, como Calma, por favor (Quiet, Please, 1952) y Tal como lo recuerdo (As I Remember, 1955). Cabell fue también conocido como poeta, autor de relatos y prolífico ensayista.

Francisco Cabarrús

(Francisco Cabarrús, conde de Cabarrús) Financiero español de origen francés (Bayona, Francia, 1752 - Sevilla, 1810). Hijo de un comerciante, vino a instalarse en España en 1771 y se naturalizó español diez años más tarde. No tardó en establecer buenas relaciones en la corte: amigo de Campomanes, entró en contacto con Floridablanca, ingresó en la Sociedad Económica Matritense de Amigos del País y ejerció como consejero y prestamista del rey Carlos III.

De sus consejos en materia de finanzas vino la emisión de los vales reales, a medio camino entre la deuda pública y una primera emisión de papel moneda; y también la posterior creación del Banco Nacional de San Carlos (1782), primer «banco central» español, para frenar la depreciación de los vales. Igualmente fue iniciativa suya la potenciación del comercio español con Asia, que se materializó en la refundación de la Compañía de Filipinas (1784).

Carlos IV le nombró conde en 1789 por los servicios prestados a la Hacienda; pero enseguida cayó en desgracia, en medio de los temores despertados por la Revolución francesa: perseguido por la Inquisición, víctima de algunos errores cometidos y acusado de malversación de fondos por el ministro de Hacienda, acabó encarcelado en el castillo de Batres en 1790.

Al morir su acusador en 1792, fue puesto en libertad y exonerado de culpas, pero su prestigio como financiero ya no pudo recuperarlo. No obstante, en 1796 se le nombró gobernador del Banco de San Carlos y supervisor de varias obras reales; también fue embajador de España en el Congreso de Rastadt (1797).

Se le desterró de la Corte en 1800 por instigación de Napoleón, lo cual no impidió que aceptara ejercer como ministro de Hacienda en el primer gobierno «afrancesado» de su hermano José I.

José Trinidad Cabañas

(1805-1871) Militar y político hondureño. Líder del Partido Liberal, fue elegido presidente del país (1852). Intentó, sin éxito, restablecer la Federación Centroamericana. La guerra con Guatemala provocó su caída (1855).

Manuel de Cabanyes

(Vilanova i la Geltrú, 1808- id., 1833) Poeta español. Considerado como una de las más tempranas figuras del romanticismo español. Su muerte prematura impidió el desarrollo de su obra poética, inspirada en los clásicos (Horacio) y en algunos románticos europeos (Byron, Leopardi). Compuso un único libro: Preludios de mi lira (1833).

Jean Cabannes

(Marsella, 1885-Les Lecques, 1959) Físico francés. Profesor en Montpellier y en París, dirigió el laboratorio de investigaciones físicas de la Sorbona y fue miembro de la Academia de Ciencias. Sus trabajos versaron sobre la difusión de la luz y la determinación de estructuras moleculares por métodos ópticos. Escribió La difusión molecular de la luz.

Georges Cabanis

(Cosnac, 1757-Rueil, 1808) Médico y filósofo francés. Profesor de higiene en París durante la Revolución francesa, fue uno de los más destacados representantes de la corriente de los «ideólogos». Estudió la relación mente-cerebro e interpretó el pensamiento como una función de la actividad cerebral. Su pensamiento ejerció notable influencia sobre las costumbres de su tiempo. Cabe destacar su obra Tratado de física y moral del hombre (1802)

Juan Cabanilles

(Algemesí, 1644-Valencia, 1712) Compositor y organista español. Fue discípulo de U. de Vargas, de T. Ortells y de J. de la Torre, a quien sucedió como organista de la catedral de Valencia (1665). Es autor de tientos, tocatas, pasacalles, diferencias y batallas.

jueves, 8 de abril de 2010

Pío Cabanillas Gallas

(Pontevedra, 1923-Madrid, 1991) Político español. Desempeñó importantes cargos durante el gobierno de Franco. Integrado en la UCD, fue ministro de Cultura (1977-1979), de Estado (1980-1981) y, con Leopoldo Calvo Sotelo, de la Presidencia (1981) y de Justicia (1981-1982). Desempeñó un papel muy relevante en la etapa de transición del franquismo a la democracia.

Ramón Cabanillas

(Ramón Cabanillas Enríquez; Cambados, 1876-1959) Poeta español en lengua gallega. Se le considera uno de los escritores más destacados de la literatura gallega del siglo XX, aunque puede situársele más propiamente en una etapa de transición entre el siglo XIX y el XX. Recibió en vida el apelativo de "Poeta de Raza". Su producción poética muestra sus dotes como versificador en numerosos registros temáticos y estilísticos, como el amoroso, el religioso y el cívico.

Apoyó el movimiento agrarista y perteneció a las Irmandades da Fala, lo que hizo que se le considerara un símbolo del nacionalismo anterior a la Guerra Civil. Ingresó en el Seminario de Estudos Galegos con un discurso que llevó el título de As romaxes de Nosa Señora da Franqueira. Apuntes dun ofrecido (publicado en Nós, 1927); en la Real Academia Galega, con el discurso A saudade nos poetas galegos (1920); y en la Real Academia Española, junto con Cotarelo Valledor, el 26 de mayo de 1929, con un discurso sobre la vida y obra de Eduardo Pondal.

Después de sus primeros estudios entró en el Seminario de San Martiño Pinario (1889-1893), que le proporcionó una sólida formación clásica. Desde allí pasó a ejercer funciones burocráticas en su pueblo natal, en una notaría y después en el ayuntamiento, donde estuvo trabajando diez años. Contrajo matrimonio con Eudoxia Álvarez y emigró a Cuba en solitario en 1910.

En La Habana fue contable de comercio y administrador del Teatro Nacional, que era propiedad del Centro Gallego, para el que dirigió el boletín El Centro y redactó unos nuevos estatutos. Volvió a Cambados en 1912, donde había quedado su esposa y, después de asistir a un mitin de Acción Gallega en Villagarcía, simpatizó con las ideas del movimiento agrarista de Basilio Álvarez.

Unos meses después volvió a Cuba y allí publicó su primer poema, en la revista Suevia ("Lonxe", 1910) y su primer libro, No desterro (1913). Después de dos años volvió a España y comenzó a trabajar como secretario del Concello de Mos (1916-1924); participó activamente en la vida cultural y política de la época, hasta el punto de figurar como candidato para la Asamblea Constituyente en 1931.

La Guerra Civil le sorprendió mientras vivía en Madrid; de allí se trasladó a Valencia, donde se encontró con Castelao. En 1937 volvió a Cambados y comenzó a trabajar como secretario de distintos pueblos gallegos (Silleda, Moaña, Meaño, Meis, Dozón). De nuevo en Madrid, organizó una tertulia en el café Lyon d'Or y acabó volviendo a Cambados al final de su vida.

El conjunto de su obra resulta amplio, complejo y de difícil catalogación. En cuanto a sus libros de poemas, el primero es No desterro. Visións galegas (En el destierro, Visiones gallegas, 1913), que contiene poemas patrióticos cercanos a la poesía de Curros Enríquez, si bien Cabanillas se mantuvo cercano al catolicismo; en él se percibe la lectura de Rosalía de Castro, así como influencias modernistas. Lo mismo sucede en Vento mareiro (Viento marino, 1915).

En Da terra asoballada (La tierra ultrajada, 1917) abundan las composiciones de carácter reivindicativo de la identidad política y cultural de Galicia. En O bendito San Amaro (El bendito San Amaro, 1926) imita la factura de los romances de ciego, con dibujos de Castelao. El poemario Na noite estrelecida (1926) está influido por el celtismo y enlaza la leyenda del Grial con Galicia, con la intención de exaltar a su patria. En A rosa de cen follas. Breviario dun amor (La rosa de las cien hojas, 1927) insistió en la descripción de la vida y el paisaje marinero de su tierra, así como en contar las costumbres de la Galicia campesina, aunque se trata de un poemario de amor.

Después de la Guerra Civil publicó Caminos do tempo (Caminos del tiempo, 1949), en el que recuperó el sentimiento céltico pondaliano. Antífona da cantiga (1951) pasó a denominarse en ediciones posteriores Cancioneiro popular galego, porque recoge un buen número de cantares populares, con una introducción en prosa. Otras obras poéticas posteriores fueron Da miña zanfona (1954), Versos de alleas terras e de tempos idos (1955) y Samos (1958), última obra publicada en vida del autor, que constituye un poema épico de inspiración religiosa. Póstumamente se publicó Romaxes da Franqueira con mais o Romance i o diálogo do mouro i o cristiano (1974).

Cabanillas también escribió obras dramáticas: A man da santiña (La mano de la santiña, 1921) es una comedia de costumbres escrita a instancias de Antonio Vilar Ponte para la primera actuación del Conservatorio Nazonal de Arte Galego; O mariscal (El mariscal, 1926, escrito en colaboración con Antón Vilar Ponte) es una tragedia histórica sobre la ejecución del mariscal Pero Pardo de Cela por los Reyes Católicos a las puertas de la catedral de Mondoñedo, que le sirve a sus autores para denunciar la venganza del poder central castellano contra los señores feudales gallegos, con clara intención ideológica.

Esta obra la estrenó en 1994 el Centro Dramático Galego, aunque en 1929 había dado lugar a una ópera que se estrenó en el cine Tamberlick de Vigo. Tras la Guerra Civil escribió el texto parateatral Romance do cristián e do mouro na Franqueira (1949), Macías o namorado (1956), Ofrenda das fadas no portal de Belén (1958) y Galicia, 1808 (inédita).

Miguel Cabanellas

(Miguel Cabanellas Ferrer; Cartagena, 1862 - Málaga, 1938) General español. Dio sus primeros pasos dentro del ejército en Cuba. En el año 1909 pasó a África, donde destacó en la campaña de ese mismo año y donde pudo demostrar sus grandes dotes de organizador en la creación de las primeras unidades de Regulares de Caballería, compuestas en su gran mayoría con soldados marroquíes, junto con el general Berenguer. Precisamente fueron estas nuevas unidades las que defendieron con éxito las plazas de Melilla y Larache. En el año 1921, sus fuerzas de regulares comenzaron la reconquista del territorio perdido en el Desastre de Annual.

Su brillante actuación le posibilitó su acceso a la política activa. De ideología liberal y republicana, se enfrentó con decisión a la política que venía practicando el general Primo de Rivera durante el período de la Dictadura. Se manifestó contrario a la formación de las llamadas Juntas de Defensa, lo que le acarreó que en el año 1926 fuera depuesto como gobernador militar de Menorca, pasando a la reserva.

A partir de entonces, Miguel Cabanellas se dedicó a alentar activamente cualquier trama conspiradora contra el gobierno autoritario y arbitrario de Primo de Rivera. Así pues, se unió al complot organizado en el año 1929 por Sánchez Guerra, que propició la caída definitiva del régimen militar, y por tanto de la propia monarquía ostentada por Alfonso XIII. Con el advenimiento de la II República, se le confiaron importantes puestos, dada su hoja de servicios y su filiación política favorable al republicanismo: fue nombrado capitán general de la II División de Andalucía (1931); más tarde comandante en jefe del ejército de Marruecos; y, finalmente, director general de la Guardia Civil (1932).

Fue diputado radical en las Cortes del segundo bienio republicano, con un gobierno mayoritariamente de derechas. Su acendrado republicanismo y su conocida filiación a la Masonería hizo que el gobierno del Frente Popular, presidido por Manuel Azaña, le nombrase Jefe de la V División Orgánica de Zaragoza (la República había suprimido anteriormente las capitanías generales). Sin embargo, y en contra de lo esperado por todos, Miguel Cabanellas optó por apoyar y sumarse al pronunciamiento militar del 19 de julio del año 1936. Cabanellas desoyó incluso los consejos del general Miguel Núñez de Prado, que se trasladó ex profeso desde Madrid para intentar convencerle de lo erróneo de su postura.

No obstante, el espectacular cambio de rumbo que dio Miguel Cabanellas no pudo borrar su pasado ni sus ideas. Cabanellas era un republicano convencido, de los llamados del “orden”, recto, decidido y con una mentalidad castrense muy arraigada; apoyó el alzamiento porque deseaba restaurar una República más acorde con sus ideas centralistas y de orden político. Un dato significativo fue el que cuando estalló la sublevación en Zaragoza, los insurrectos salieron a la calle entonando gritos de apoyo a la República. Tal hecho hizo que pronto Cabanellas gozase de una posición incómoda dentro del grupo de los generales sublevados.

Para apartarle del mando de tropas y teniendo en cuenta que era el general más antiguo de los rebeldes, se le nombró presidente de la Junta de Defensa Nacional, constituida en Burgos el 24 de julio del año 1936. El general Mola, como máximo responsable de los ejércitos sublevados en el Norte, se desembarazó de ese modo de Miguel Cabanellas, poniéndole en una presidencia meramente honorífica, sin peso específico en el desarrollo de las operaciones, a la par que controlaba directamente a Cabanellas por si acaso volvía a apoyar a la República.

Miguel Cabanellas se resistió a ser mera comparsa. Se opuso desde su presidencia al encumbramiento del general Francisco Franco a la jefatura del Estado Nacional sublevado. Cabanellas tuvo bajo sus órdenes a Franco en las campañas africanas, por lo que le estimaba como soldado pero no como político, pues según él, una vez que Franco accediera al mando supremo de las fuerzas rebeldes, ejercería un control férreo y dictatorial, como realmente así sucedió.

Finalmente, entre los días 21 y 28 del mes de septiembre de 1936, se reunieron en el aeródromo de Salamanca los generales sublevados, los cuales acordaron nombrar a Franco como jefe del Estado Nacional. Miguel Cabanellas tuvo que firmar protocolariamente el decreto y entregarle el mando supremo en la zona nacional, el 1 de octubre del mismo año.

Franco creó la Junta Técnica del Estado el mismo día que accedió al mando total de las fuerzas rebeldes. Su primera medida fue apartar a Cabanellas de cualquier cargo de responsabilidad, como represalia por su pasado masón y republicano, y sobre todo por haberle puesto obstáculos a su camino hacia el poder absoluto. Cabanellas fue designado inspector general del Ejército, cargo que en el fondo significaba su total ostracismo político y militar.

Siempre haciendo gala de una profesionalidad castrense exquisita, se dedicó a su nueva tarea con celo y disciplina. Le sorprendió la muerte en Málaga, el 15 de mayo del año 1938, cuando realizaba una de sus múltiples visitas a los acuartelamientos rebeldes. Nada más morir Cabanellas, el general Franco se apresuró a requisar todos sus papeles y documentos.

Manuel Fernández Caballero

(Murcia, 1835 - Madrid, 1906) Compositor español. Fue el menor de dieciocho hermanos; muy niño, perdió a sus padres y fue recogido por su cuñado, el violinista Julián Gil, que fue además su primer maestro. Dotado de excepcionales y precoces facultades, aprendió el violín y el piano, además del flautín, que tocaba ya a los siete años en una banda de su ciudad natal. Cantó como soprano en la capilla de los Padres Agustinos y aprovechó la estancia en Murcia del célebre armonista Indalecio Soriano Fuertes para estudiar composición. Más adelante aprendió el cornetín, el figle y el oboe.

En 1850, o sea cuando contaba quince años, se trasladó a Madrid, donde siguió recibiendo lecciones de Soriano Fuertes, y además de Eslava y Albéniz. Ingresó en el Conservatorio y obtuvo en 1856 el primer premio de composición. Se costeó sus estudios actuando como primer violín en el Teatro Real, de donde pasó a director de orquesta del Teatro Variedades y posteriormente del Lope de Vega, Circo y Español. En aquella época compuso un oficio de difuntos, otras piezas de música sacra y de danza, y adaptó para banda y orquesta piezas de ópera.

En 1853 ganó unas oposiciones para maestro de la Capilla de Santiago de Cuba; pero no pudo ocupar la plaza por no haber alcanzado la edad que se requería. Llevado de su afición al teatro, consiguió que Luis Eguilaz le diera el libreto de una zarzuela para ponerle música y que se titulaba La vergonzosa en palacio, que cantó el célebre Farinelli con éxito de critica y público. Casi al mismo tiempo estrenó Tres madres para una hija, libro de A. Alvera, obra que firmó con el seudónimo de Florentino Durillo. Siguieron La jardinera, La reina topacio, Un cocinero y El loco de la guardilla.

En 1864 marchó a Cuba como director de orquesta de una compañía de zarzuela. La estancia en Cuba de nuestro compositor se prolongó por espacio de siete años, dedicados casi por completo a la enseñanza y a organizar conciertos en los que sólo tomaban parte sus discípulos. Vuelto a Madrid en 1871, estrenó El primer día feliz, que renovó los triunfos alcanzados antes de su marcha. En 1884 pasó a Lisboa y de allí a Sudamérica para poner en escena sus zarzuelas, que también en aquellas latitudes alcanzaron los éxitos obtenidos en Madrid.

En 1891 fue elegido miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Madrid. Pero el mucho trabajo que sobre él pesaba fue robándole el tiempo que necesitaba para redactar el reglamentario discurso de entrada y unas cataratas en los ojos le fueron nublando la vista, hasta el punto de que apenas si pudo escribir de su puño y letra la música de El dúo de la Africana. La viejecita, Gigantes y cabezudos y El señor Joaquín las tuvo que dictar, ya casi ciego, a su hijo Mario.

Una feliz intervención del doctor Mansilla le devolvió en gran parte la vista y finalmente pudo escribir primero, y pronunciar después, el discurso de entrada, que versó sobre Los cantos populares españoles considerados como elemento indispensable para la formación de nuestra nacionalidad musical. En 1903, el gobierno le concedió la Gran Cruz de Alfonso XII, cuyas insignias le regaló su ciudad natal por suscripción popular.

En 1904 celebró sus bodas de oro con la música con brillantes actos conmemorativos que tuvieron lugar en el Teatro de la Zarzuela. Los últimos títulos de su abundante producción de zarzuelas fueron María Luisa y La cacharrera. Músico de extraordinarios méritos, que había sabido conquistar la popularidad, al morir fue objeto de grandes honras fúnebres.

José Antonio Caballero

(José Antonio Caballero, marqués de Caballero, Zaragoza, 1770-?, 1821) Político español. Ministro de Gracia y Justicia (1798-1808), elaboró el primer plan general de universidades (1807). Se hizo notable por su carácter intrigante y su ideología reaccionaria, que reflejó en la implacable persecución de ilustrados y reformistas. Colaboró con los partidarios del futuro Fernando VII en el motín de Aranjuez (1808), que conllevó la abdicación de Carlos IV. Posteriormente, reconoció a José I, con quien se exilió en Francia (1814), tras la vuelta de Fernando VII a la corona. En 1820, con la constitución del Trienio Liberal, se instaló de nuevo en España.

José Caballero

(1916-1991) Pintor español, n. en Huelva y m. en Madrid. Estuvo relacionado con los poetas vanguardistas de su tiempo (Neruda, Alberti, García Lorca, etc.). Realizó la escenografía para Bodas de sangre de García Lorca y con éste formó parte del grupo teatral «La Barraca». Su obra pictórica fue evolucionando desde el surrealismo al universo de la abstracción. En 1984 fue galardonado con el premio Nacional de Pintura.

Fermín Caballero

(Barajas de Melo, Cuenca, 1800-Madrid, 1876) Político y geógrafo español. Defensor de la política de Mendizábal, fue ministro de Gobernación en 1844. Destacó por sus estudios geográficos, como los dedicados al problema agrario: su obra Fomento de la población rural (1863) fue la base teórica para una política de ocupación rural basada en la mediana propiedad (de cotos redondos acasarados), que resultó ineficaz.

Fernán Caballero

(Seudónimo de Cecilia Böhl de Faber; Morges, 1796-Sevilla, 1879) Escritora española. Hija del hispanista alemán Juan Nicolás Böhl de Faber. Su primera novela, Sola (1833), fue publicada, en alemán, en 1840. También en alemán escribió las novelas sentimentales La familia de Alvareda (1834) y Clemencia (1852). Lo mejor de su obra, que ofrece un amplio cuadro sobre la vida íntima del pueblo español, se inspira en Balzac: La gaviota (1845), Cuadros de costumbres andaluzas (1852) y Relaciones (1857).

Bernardino Caballero

(Yvyku'i, 1839-Asunción, 1912) Militar y político paraguayo. Tuvo una actuación destacada en la guerra (1865-1870) que enfrentó a su país con la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay). Fundó el Partido Colorado, que dirigió hasta su muerte, y ocupó la presidencia de la República desde 1880 hasta 1886.

Antonio Caballero

(Antonio Caballero y Góngora) Religioso español nacido en Priego (Córdoba) el 24 de mayo de 1723 y muerto en Córdoba en 1796. Conocido en la historia colombiana como el arzobispo-virrey por haber ostentado simultáneamente los cargos de arzobispo de Santafé y virrey del Nuevo Reino de Granada, realizó una intensa actividad para desarticular el movimiento comunero (1781) y posteriormente logró pacificar el país.

Nacido en el seno de una familia hidalga formada por Juan Caballero y Espinar (que había sido escribano, regidor y alcalde del Cabildo) y la cordobesa Ana Antonia de Góngora, Antonio estudió en Granada y a los 15 años ganó beca de teólogo en el colegio de San Bartolomé y Santiago. Siguió la carrera eclesiástica en el Colegio Imperial de Santa Catalina y se invistió como sacerdote en 1750. Ese mismo año fue nombrado capellán de la Capilla Real aneja a la catedral granadina. Durante el ejercicio de este cargo escribió una biografía del poeta granadino Porcel y Salablanca.

En 1753 fue elegido canónigo lectoral de Córdoba, plaza que desempeñó hasta 1775, y en la que se distinguió por su oratoria y por su celo en el ejercicio de la censura eclesiástica. En 1775 fue elegido obispo de Chiapas, pero casi al mismo tiempo quedó vacante el obispado de Mérida, en Yucatán, por lo que se le presentó para esta última diócesis, que aceptó. Fue consagrado obispo de Mérida en la catedral de La Habana el año 1776. Llegado a su diócesis, realizó una gran labor apostólica; hizo la visita pastoral, moralizó los gravámenes del clero y reorganizó el colegio de San Pedro, que había decaído mucho tras la expulsión de los jesuitas.

En 1777 fue nombrado arzobispo de Santafé de Bogotá. Llegó a Cartagena el 29 de junio de 1778 y a la capital el 5 de marzo de siguiente. Caballero inició una importante labor pastoral: arregló la renta de los diezmos y reajustó la arquidiócesis mediante la creación de los obispados de Mérida (Venezuela) y Cuenca (Quito). Fracasó, sin embargo, en otros proyectos, como el de fundar un nuevo obispado en Antioquia, colocar la diócesis de Panamá bajo la jurisdicción santafereña, sacándola de la limeña, y organizar un Concilio provincial neogranadino para restablecer la disciplina eclesiástica.

En 1780 surgió el movimiento comunero en el Nuevo Reino de Granada, que fue una reacción popular (casi coetánea de la de Túpac Amaru en el Perú) contra el nuevo régimen de impuestos ordenado por Carlos III. Para efectuarla en el Nuevo Reino se envió al visitador Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres en 1777. Éste estableció el estanco del tabaco, prohibió su cultivo en determinadas regiones, como el Socorro y Chiriquí, erigió las rentas estancadas de naipes y el aguardiente, organizó la Dirección General de Rentas, creó las aduanas en Cartagena y Santafé y finalmente, el 12 de octubre de 1780, publicó la Instrucción de nuevos gravámenes, por la que se subía dos reales la libra de tabaco y otros dos la azumbre del aguardiente.

A los diez días nació el movimiento comunero en Simacota, que se extendió luego al Socorro, San Gil, Charalá, Girón, etc. La rebelión se organizó en el Socorro con participación de mestizos, criollos e indios. Reunió casi veinte mil hombres que se dirigieron hacia la capital para pedir la derogación de los nuevos impuestos. Santafé se encontraba con cierto vacío de poder, pues el virrey don Manuel de Flores había marchado a Cartagena para defenderla de un supuesto ataque inglés y el visitador huyó hacia el río Magdalena ante la agresividad comunera contra su persona.

Los oidores tuvieron que afrontar el problema con ayuda del arzobispo Caballero. Decidieron enviar una delegación (formada por los doctores Juan Francisco Pey y Eustaquio Galavis) para detener a los comuneros, a la que se unió el arzobispo. Los delegados partieron al encuentro de los comuneros, que hallaron en Zipaquirá, una población situada a sólo unos 60 kilómetros de la capital. Allí negociaron con los capitanes comuneros.

El General del Común, Juan Francisco Berbeo, presentó sus reivindicaciones en forma de 35 capitulaciones, que en síntesis exigían la derogación de los nuevos impuestos y la disminución de los antiguos. Empezaron a discutirse una por una pero, ante el temor de que el pueblo se cansara de la espera y marchara sobre Bogotá, el Arzobispo aconsejó a los oidores aceptarlas todas. Así se hizo, por lo que se procedió a jurar el acuerdo ante los evangelios. Tras esto, se ofició una misa solemne, celebrada por el propio Caballero, y los comuneros volvieron a sus pueblos convencidos de que la autoridad del arzobispo respondería del acuerdo. No fue así, pues, una vez en Bogotá, los oidores y Caballero declararon nulo lo acordado por haber sido arrancado con coacción. Lo mismo hizo el virrey.

Los comuneros volvieron a alzarse al verse burlados, pero esta vez con menos efectivos. Fueron reprimidos a sangre y fuego por las tropas realistas. Sus principales dirigentes, entre ellos Galán, fueron apresados y ejecutados (1782). Obvia decir que el hecho de que el arzobispo se comprometiera a respetar las capitulaciones y las traicionara luego constituye un hecho muy controvertido de su biografía, sobre el que se ha escrito abundantemente.

Entre tanto se había producido un relevo en la autoridad virreinal. El 26 de noviembre de 1781 cesó Flores y se nombró virrey a Juan de Torrezar Díaz Pimienta, antiguo gobernador de Cartagena. Se dirigió hacia Bogotá y tomó posesión del cargo, pero falleció a los pocos días (11 de junio de 1782). Se abrió entonces el llamado "Pliego de mortaja", que llevaba todo funcionario designando su sucesor en caso de muerte, y se supo que el nuevo virrey era el propio arzobispo Caballero y Góngora.

El arzobispo y virrey, a partir de entonces, fue la persona encargada de pacificar el Reino, que había quedado conmovido por el movimiento comunero. Lo hizo concienzudamente y con gran prudencia y eficacia. Promulgó un indulto otorgado por el Rey a los rebeldes, amplió y mejoró el ejército neogranadino, envió misioneros franciscanos a los territorios más convulsionados para que predicaran la paz y la obediencia al Rey, y pidió a la Corona que desistiese de nuevas reformas fiscales, entre las que figuraba el proyecto de creación de las Intendencias en el Virreinato (fue el único territorio de América donde no se crearon).

Caballero realizó asimismo una notable actividad política, religiosa y cultural. Solicitó y obtuvo el nombramiento de un obispo auxiliar para Bogotá, que fue don José Manuel de Carrión y Marfil (1783), a quien dos años después se designaría primer obispo de Cuenca, y fundó la Expedición Botánica (1 de abril de 1783), a cuyo frente puso al sabio José Celestino Mutis.

Ese mismo año de 1783 obtuvo en propiedad el cargo de virrey, que tenía hasta entonces con carácter interino. En 1784 se trasladó a Cartagena para reducir a poblados los indígenas de la costa atlántica y dirigir la colonización del Darién, en la que fracasó. Creó además nuevas misiones en los llanos de Casanare y San Martín, completadas con las del Caquetá y Putumayo. Finalmente propuso un nuevo plan de estudios (1787). Este año solicitó la renuncia de sus cargos, lo que aceptó el Rey al año siguiente. Regresó a España y fue nombrado obispo de Córdoba. En su nuevo destino realizó una visita pastoral y ejerció su apostolado; murió el 24 de marzo de 1796.

lunes, 5 de abril de 2010

José Caballero Muñoz

(Huelva, 1916-Madrid, 1991) Pintor, ilustrador y escenógrafo español. Ilustró la primera edición de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías y realizó decorados para García Lorca. Su obra evolucionó del surrealismo a la abstracción matérica. En 1984 obtuvo el premio nacional de artes plásticas.

Antonio Caballero de Rodas

(Madrid, 1816- id., 1876) Militar y político español. De tendencia liberal, participó en los pronunciamientos de Vicálvaro (1854) e intervino en la campaña de Marruecos (1859-1860). En 1861 puso fin a la insurrección de Loja y, en 1868, colaboró en la revolución de septiembre. Capitán general de Cuba (1869-1870), no pudo hacer frente a la revolución autonomista de los «Voluntarios», por lo que dimitió y regresó a España (1870).

Eduardo Caballero Calderón

(Bogotá, 1910 - 1993) Novelista, periodista, ensayista, diplomático y político colombiano dotado de una prosa fácil y diáfana, que se vinculó al periodismo en 1938 y durante años utilizó el seudónimo de Swann. Era hijo del general Lucas Caballero, hermano del caricaturista Klim y padre del pintor Luis y del periodista Antonio, quienes usaron en su formación las experiencias diplomáticas de su padre en Madrid (1946-1948) y en París (1962-1968).


Eduardo Caballero Calderón

Cursó estudios de Derecho en la Universidad Externado de Colombia, que no llegó a finalizar, pues ingresó como corresponsal en la plantilla del periódico El Espectador. En 1938 pasó a El Tiempo, donde firmaba una columna con el pseudónimo de "Swann", y, dos años más tarde, publicó su primer relato, Tipacoque. En ese escenario transcurrieron gran parte de sus novelas y relatos posteriores.

Posteriormente, se sucedieron ensayos -Latinoamérica, un mundo por hacer (1944), Surámerica, tierra del hombre (1944)- y relatos -El arte de vivir sin soñar (1943)-. En 1946 fue nombrado Encargado de Negocios en España, y se instaló en Madrid, donde permaneció hasta 1948. Allí escribió Breviario del Quijote (1947) y una guía espiritual de España, Ancha es Castilla (1950). De regreso a Colombia, publicó un relato de costumbres, Diario de Tipacoque (1950).

En su primera novela, El Cristo de espaldas (1952), mostró un gran dominio del lenguaje y de la construcción novelística, así como su gran capacidad imaginativa. Obra testimonial pionera dentro de la narrativa colombiana, trató del fenómeno más persistente de la historia del país, el de la violencia. El hilo conductor, los problemas de dos hermanos, el uno liberal y el otro conservador, le sirvió para escribir dos de sus siete novelas restantes: Caín (1968) e Historia de dos hermanos (1977).

En 1954 llegó su consagración con Siervo sin tierra, que unía a las características mencionadas un sentido de denuncia de las condiciones de vida de los campesinos y de la explotación a la que eran sometidos. De prosa directa y precisa, sus siguientes novelas fueron traducidas a numerosos idiomas y fueron merecedoras de varios galardones: La penúltima hora (1955); Manuel Pacho (1962); El buen salvaje, de 1966 -que obtuvo el Premio Nadal-; Azote de sapo (1975); Tipacoque, de ayer a hoy (1979) y Bolívar, una historia que parece un cuento (1983).

Caballero Calderón fue un escritor muy prolífico; publicó innumerables ensayos así como volúmenes de memorias y cuentos y escritos históricos para niños. Desempeñó también una intensa carrera diplomática: embajador de su país ante la Unesco (1962-1968), diputado de la Asamblea de Boyacá y Cundinamarca, y diplomático en París, Lima y Buenos Aires.

José Manuel Caballero Bonald

(Jerez de la Frontera, 1926) Escritor español cuyas poesías y novelas se caracterizan por el barroquismo y un cuidado perfeccionista del lenguaje. De madre francesa y padre cubano, estudió letras en Sevilla y durante años desempeñó el cargo de profesor de literatura española e hispanoamericana en la Universidad Nacional de Colombia. Poeta y novelista, además de investigador folclórico, en este último campo escribió valiosas monografías sobre música popular y dirigió un archivo de grabaciones. Ganó el premio Biblioteca Breve con su novela Dos días de setiembre (1962), que fue traducida a varios idiomas. Además, obtuvo los premios de poesía Boscán, en la edición de 1958, y el de la Crítica de 1959.

Su primer libro de poemas fue Las adivinaciones (1952), al que siguieron Memorias de poco tiempo (1954), Anteo (1956), Las horas muertas (1959), El papel del coro (1961) y Pliegos de cordel (1963). Estos libros fueron agrupados en un solo volumen con el título de Vivir para contarlo (1969). Posteriormente publicó Descrédito del héroe (1977), Selección natural (1983) y Laberinto de fortuna (1984), entre otros títulos. Su poesía fue concebida como una obra de matiz intelectual que participó de la experiencia vivida y se inscribió plenamente en la Generación del 50.

Como novelista, Caballero Bonald ha publicado varios libros vinculados a la Baja Andalucía o a temas que desbrozan la intimidad, como el mencionado Dos días de septiembre, Ágata ojo de gato (1974), Toda la noche oyeron pasar pájaros (1981), En la casa del padre (1988) y Campo de agramante (1992). En 2005 fue galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas, y en 2006 con el Premio Nacional de Poesía por su libro Manual de infractores.

Montserrat Caballé

(Montserrat Caballé Folch, Barcelona, 1933) Cantante española. Formada en Barcelona, destaca por su voz de soprano lírica, con bello pianissimo en el registro agudo. Especialista del repertorio del bel canto, es una de las primeras voces del mundo por su calidad vocal, inspiración y perfecto dominio de la técnica. Apadrinada por José Antonio Bertrán, estudió en el Liceo con Napoleone Annovazi, que le enseñó el secreto del canto. También fueron sus profesoras Conchita Badía y Eugenia Kemény, de quien aprendió a sostener la voz en las frases más largas.

Debutó oficialmente en 1956 con la representación de La flauta mágica de Mozart. Ese mismo año cantó la Mimí de La Bohème por indisposición de la titular; el éxito obtenido le supuso numerosas ofertas. En 1964 representó Madame Butterfly con Bernabé Martí, cantante con el que terminó casándose.

Su amplísimo repertorio supera las cien obras y abarca desde el barroco hasta el verismo. De gran renombre internacional, ha cantado en escenarios multitudinarios, como en el Estadio de Montjuïc de Barcelona, con motivo de la inauguración de los juegos olímpicos de 1992, donde compartió el escenario con P. Domingo, A. Kraus y J. Carreras. En 1995 apareció su biografía y en 1998 se le concedió el galardón Logros de una Vida en los Cannes Classical Awards.

Fermín Cabal Riera

(León, 1948) Dramaturgo español. En un principio trabajó como actor, pero pronto desempeñó tareas de "dramaturgista" (adaptador y responsable de la redacción final del texto) en distintos espectáculos de creación colectiva del grupo Tábano (La ópera del bandido, versión libre de La ópera del mendigo, de John Gay, en 1975; y Cambio de tercio, 1976). Su debut teatral como autor y director se produjo en octubre de 1978, cuando la Compañía Monumental de las Ventas puso en escena Tú estás loco, Briones.

Otros estrenos suyos fueron El cisne (1978), ¿Fuiste a ver a la abuela? (1979), Sopa de mijo para cenar (1979, versión libre de la obra de Dario Fo, No se paga, no se paga), El preceptor (1980, versión libre de la obra del mismo título de Jacob Lenz), Vade Retro (1982), Esta noche, gran velada: Kid Peña contra Alarcón por el título europeo (1983), Caballito del diablo (1985), Ello dispara (1990), Entre tinieblas (1992, versión libre de la película de Pedro Almodóvar), Travesía (1993), Castillos en el aire (1995), Malandanza de don Juan Martín (1985) y Arde Nápoles (1996).

En sus obras muestra a sus personajes en la tragicomedia de su vida cotidiana, desencadenando la ternura del espectador, pero también su angustia y su risa. La perplejidad que sus personajes sienten por el choque de la ética humana con un mundo hostil da la medida de su dignidad como entes de ficción. Su estilo aparenta no tener pretensiones, pero sus textos tienen una estructura precisa y equilibrada, dominada por un sentido de la economía expresiva.

Desde 1985 decidió alejarse de la dedicación exclusiva a la escena, al tiempo que reconducía su actividad como guionista y director cinematográfico, que se refleja en películas como La reina del mate (1985), protagonizada por Amparo Muñoz. Como director de escena y como adaptador de textos extranjeros introdujo en España el teatro del norteamericano David Mamet, con la obra El búfalo americano, y el de Christopher Durang. Ha adaptado Estrellas en la madrugada, de Alexander Galin; Sabor a miel, de Shelagh Delaney; La estación, de Humberto Merino, y ha dirigido, entre otras obras, La diva al dente, de Antonio Onetti y Feliz cumpleaños, señor ministro, de Rafael Mendizábal.

Es autor de los ensayos Teatro español de los 80 (1985), en colaboración con José Luis Alonso de Santos, y La situación del teatro en España (1994). Su labor ha sido reconocida con numerosos galardones, entre los que se encuentra el Premio de la Crítica, recibido en dos ocasiones: por Esta noche, gran velada, y por Castillos en el aire.

Eduardo Caba

(Potosí, 1890- id., 1943) Compositor boliviano. Fue alumno de J. Turina. Su obra constituye una síntesis del folclore de su país y de la música tonal.

Antonio Caba

(Barcelona, 1838- id., 1907) Pintor español. Estudió con Madrazo en Madrid y con P. Delaroche en París. Aunque destacó como retratista, también realizó pinturas murales (Teatro del Liceo, Barcelona).

Roberto Caamaño

(Buenos Aires, 1923 - 1993) Compositor y pianista argentino. Desde muy joven demostró tener cualidades para la música, de ahí que estudiara composición y piano en su ciudad natal. Fue nombrado profesor del Conservatorio de Buenos Aires y de la Universidad Nacional del Litoral. En 1966 obtuvo los cargos de catedrático y decano de la Universidad Católica de Argentina.

Sus primeros conciertos tuvieron lugar en los principales auditorios de Argentina y, en menor escala, en Europa. Durante cuatro años fue el director artístico del Teatro Colón de Buenos Aires. Su obra comprende distintos géneros: música de cámara, piezas sinfónicas y composiciones de música vocal religiosa con influencia medieval.

Entre sus obras destacan Concierto para piano y orquesta, Variaciones americanas (para orquesta), Fábulas para coro, Sinfonieta, un concierto para bandoneón (instrumento musical típico de Argentina semejante a un acordeón pero con el cuerpo hexagonal o cuadrado), y su conocida Cantata para la paz.

Francisco Caamaño

(Santo Domingo, 1933- id., 1973) Militar y político dominicano. Dirigió el levantamiento constitucionalista de 1965 y ocupó la presidencia provisional, pero la intervención de EE UU, que impuso a García Godoy en el gobierno del país, precipitó su fracaso. Enviado a Londres como diplomático (1966), al año siguiente se exilió en Cuba. En 1973, las autoridades dominicanas anunciaron que había muerto al frente de un grupo guerrillero.